sábado, 16 de junio de 2012

Triptófano

Triptófano

Mi cerebro, enclaustrado en una caja de calcio, se forma ideas del exterior mediante las grietas de los sentidos. Me lo hace notar Gaona, que me señala mi bajo nivel de frustración: decido elevarlo, musculándome anímicamente ante los reveses cotidianos... y ayudándome con una dosis de triptófano. Gaona me asegura que estaré más lúcido y que muchos antidepresivos serían evitables con el uso preventivo del triptófano (elblogdeltriptofano.es), precursor de la serotonina. Como le veo lúcido, le escucho: el excitante abanico de investigaciones neurocientíficas en que anda convierte su conversación en un abrevadero de estimulantes enseñanzas. Y en una vacuna contra el abatimiento

Cuáles son sus intereses?
Las adicciones, los exorcismos, las experiencias cercanas a la muerte, el síndrome de decaimiento...

¿Qué tienen en común?
El misterioso cerebro humano. Yo era cirujano..., pero me aburrí: demasiado robotizado. Me pasé a la psiquiatría: ¡me apasiona, por lo insondable de nuestro cerebro!

¿Ahí puede ser más creativo?
Sí, puesto que parto de un misterio.

¿Cuál?
Este: ¿dónde está la conciencia?

Pues en el cerebro, ¿no?
Pero imagina que reproducimos tu cerebro átomo por átomo: ¿en cuál de los dos cerebros estará tu yo?

...
He hecho esta pregunta a los neurocientíficos más avanzados: no saben responderla.

¿Y qué respondería usted?
Que tampoco lo sé.

¿Tiene que ver esto con las experiencias cercanas a la muerte (ECM)?
Sí. Hemos documentado casos de personas en muerte clínica... que al regresar describían algún detalle que ninguno de sus sentidos pudo reportarles.

¡Más misterio!
Sigamos investigando, como en los casos de exorcismos por presuntas infestaciones...

¿Qué le atrae de estas investigaciones?
Constatar cómo el cerebro construye realidad, cómo nos aferramos a creencias y cómo vemos a través de ellas.

¿Hay algo común a quienes han vivido una ECM?
Son menos materialistas y más arrojados que antes: tienen menos miedo a la vida. Este cambio de valores... provoca que dos tercios se separen de sus parejas.

Otro de sus intereses, me dice, es el síndrome de decaimiento...
¡Cada vez es más frecuente! Precisamente una separación o una pérdida (de un ser querido, un trabajo...) pueden desencadenarlo.

¿En qué consiste ese síndrome?
Es un estado de ánimo bajo.

¿Qué síntomas lo delatan?
Apatía, cansancio, desmotivación, agobio, estrés, inapetencia sexual, desgana, insomnio...

Todos lo hemos sentido alguna vez.
Lo llamativo es que pasa cada vez más a menudo..., y a cada vez más personas.

¿A qué atribuye este síndrome?
Al nuestro bajo umbral de frustración.

¿Soportamos mal la frustración?
Peor que nuestros padres y abuelos... Nosotros ocultamos la muerte, negamos el dolor, rechazamos la dificultad... Fíjate: nos diagnostican una enfermedad, ¡y nos sorprende!

Claro, ¿no?
¡La enfermedad es normal, es parte de la vida! En vez de entenderlo así, nos preguntamos: “¿Cómo es posible?”. Y seguimos: “¿Por qué yo?”. Y concluimos: “¡No es justo!”. Son pensamientos muy desvariados...

Ya.
Hay un desenlace fatal en urgencias, ¡y buscamos culpables! Nos cuesta aceptar que lo normal es morirse, ¡y que lo excepcional es vivir! Nos creemos con derecho a todo, ¡felicidad incluida y garantizada! Abominamos del dolor físico y psíquico.

¿Y qué deberíamos hacer?
Pues no vivir el dolor como trastorno y revés insoportable. “Estoy fatal por un duelo”, me dicen en la consulta. “¡Recéteme algo para que se me pase rápido!”, me piden. ¡Pues no, señor mío: ahora le toca pasarlo mal! Páselo mal. ¿Qué tiene de malo pasarlo mal una temporadita, eh? ¡Ya amainará!

O sea, que deberíamos elevar nuestro umbral de frustración.
Si sobreproteges a tus hijos, ¡los desarmas frente a la frustración! Y se frustrarán más.

¿Receta?
A mi hija de 21 años, que estudia Oceanografía en Canarias, ya le he dejado claro que al terminar... ¡nada de volver a casita!

Es usted coherente..., y rudo.
¡He educado así a mis hijos desde niños! ¿Cuál es el objetivo último de la educación?

¿Cuál?
Ayudar al hijo a ser independiente rápido.

¿Bajará más el umbral de frustración?
Quizá la crisis nos enseñe a arremangarnos, y así frenemos esa tendencia. Colaboro como médico en África... y nadie allí padece síndrome de decaimiento: ¡encontrar qué comer les alegra sobremanera cada día!

¿Qué receta a sus pacientes con síndrome de decaimiento?
Primero exploramos las causas de su decaimiento… y su umbral de frustración. Y en vez de enmascarar sus síntomas recetando alegremente antidepresivos, prefiero emplear el triptófano. Con eso puede bastar.

¿Triptófano?
Es un aminoácido esencial. No es un fármaco, sino un suplemento alimenticio. Si abunda en sangre, tu cerebro podrá fabricar fácilmente serotonina..., ¡y te subirá el ánimo!

¿Qué es la serotonina?
El neurotransmisor del bienestar, de la satisfacción, de la saciedad... Y así no necesitarás comerte un bollo (y engordar: ¡fatal!).

¿Dónde encuentro triptófano?
En la farmacia. Una cápsula al día: no produce efectos colaterales ni adicción. ¡Disminuye la ansiedad y regula el ciclo del sueño!

Dormir bien es la mejor medicina, ¿no?
Dormir mal facilita la tendencia depresiva.

¿Conclusión?
Combinamos una baja tolerancia a la frustración... y una alta autoexigencia: ¡peligro!

Colombino...

La verdad, no sé qué hago en un país que día tras día me sorprende, para lo malo.
Es uno de los países con más injusticia social. Las diferencias son enormes.
Un trabajo normal pagan el mínimo, que equivalen a menos de 250 euros, son 11 horas sin permiso para salir a comer y debes pasar la prueba del polígrafo y lo curioso es que lo ven hasta bien.
En un trabajo algo menos normal se puede cobrar algo más, pero no mucho más. En muchos casos de Lunes a Lunes o lo que es lo mismo, todos los días.
Es una sociedad donde los “títulos de estudios” son más que necesarios, aunque no tengan ni idea de lo que es trabajar en lo “estudiado” o en ninguna otra cosa. Uno puede pensar que es igual que en otros muchos lugares, pero créanme, no lo es. El patetismo laboral que existe en este país es de fácil reconocimiento.  Si alguien tiene tiempo que mire empresas de trabajo colombianas, como computrabajo. Son hasta divertidas. “se necesita Técnico oficial universitario en ensamblajes”. Puesto, cagar y descargar camiones.  Si esto no tiene su gracias es que dan ganas de llorar.
En los otros trabajos no normales, los poquitos, los de los elegidos la gente maneja dinero en abundancia y así las diferencias sociales aquí son como decía enormes.
Las ciudades funcionan por extractos. Normalmente del 1 al 6. En los extractos 4, 5 y 6, una vivienda media puede costar más de 800 euros así que no hay más que hacer cuentas.  En el resto de extractos solo debes tener un estudio, la aceptación de la esclavitud, llevar armas si es posible y cerrar la boca ante el vecino pase lo que pase.
Algo bueno, que la luz se paga por porcentaje según el extracto, así el pobre paga menos y el rico paga más. Interesante, pero más que una ayuda es “lógica” ya que con esos sueldos no tendrían ni para pagar la luz.
La gente “pobre” funcionan con “créditos” altísimos. La mayoría no tienen muy claro ni lo que representa algo así. Está al orden del día y las colas antes las entidades crediticias o natilleras son tremedas.
Es una sociedad que funciona sin planificación. No saben que es ahorrar, pero si beber para olvidar si aprendieron algo de economía. No puedo culpar a los “pobres” por ello, pero muchos, en lugar de levantar cabeza siguen con su estilo de vida, estilo que para mí personalmente no me gusta. Vivir endeudados siempre, con la familia, con los ladrones y tener que pedir hoy para el bus para ir a trabajar, me cuesta aceptarlo, aunque en parte lo entiendo.
En un país donde quieres alquilar un local y te piden barbaridades. No solo de arriendo, si no que por ejemplo necesitas dos fiadores trabajores que cobran entre los dos 6 veces el monto total del arriendo. Así, si un local medio en un extracto correcto sale por 1200 euros, resulta que estos dos personajes deben cobrar 6.800 euros al mes. Que decir.
Cuando decides alquilarlo, averiguas, hablas, preguntas. Y están son algunas de las respuesta que se repiten. “los vecinos te pincharan la luz y no podrás hacer nada”. “Si contratas a alguien de aquí cuenta que te robara seguro”.  “recibirás visitas constantes de la policía, bomberos, seguridad, sanidad etc. En busca de su parte, mordida o dolorosa”. Que decir de esto también. Está claro que aquí solo puede invertir un loco multimillonario con guardia de seguridad privada y sobre todo amigo de como mínimo alguno de los funcionarios corruptos del lugar.
En un país, donde el máximo que tiene mucha gente es poder tomar, tomar y luego tomar, alcohol, por si alguno no lo había entendido.
El mundo del taxi, ese mundo que tanto amo es como en todas partes, solo que estos ni siquiera conocen direcciones céntricas, cobran lo que quieren y según en qué ciudad tomas el riesgo que el propio taxista te haga la “ruta del millonario” que no es otra que amenazado te lleven cajero por cajero a sacar todo el dinero posible. Ya he explicado, como por ejemplo en Bogotá, que el taxi, decide si te lleva o no y es lo habitual, pero como decía antes la gente calla, pues tiene miedo.
En un país donde la mayoría son muy creyentes y hasta los “montañeros” realizan maldades prohibidas por su religión, pero claro no es extraño, si en la misma iglesia los torturan con frases como “quien no crea en dios que se le pegue la lengua al paladar” y después pasar los números de la rifa, de las monjitas y la cestita de donaciones… Ojo, que la rifa es un coche.
Digamos que no te “puedes cagar en Dios”, pero si puedes violar niños o niñas, matar, torturar, mentir y un largo etc de maldiciones. Esto se acepta en Colombia como algo normal y la gente calla, siguen con el miedo.
Decir que como en todas partes. Si vives en extracto 6 y te pasa algo, tienes dinero y amigos, te solucionaran el problema. Pero de nuevo esa gran diferencia, es bestial.
El ejemplo es la cantidad de gente que muere asesinada o los soldaditos (normalmente pobres no voluntarios) que matan las guerrillas. Es continuo, pero no te enteras, a no ser que sea el vecino. Los medios de comunicación ya no tienen ni el morbo de dar datos ¿para qué? Son tantos, que pocas familias debe haber en este país que no tengan entre sus miembros algún asesinato o asesino, alguna violación o algún violador. Así son gran parte de las familias.
Algunos colombianos que conozco se enfadan por ser tan duros, pero tristemente es la realidad que vive este país y querer ver otra cosa es engañarse.
La prostitución en este país no es prostitución pues en muchas ocasiones confundes o no sabes quién se prostituye y quién no. Pasa igual que con los asesinos o violadores, pocas familias no tienen algún vínculo directo con el ramo laboral más antiguo de la historia.
Los colombianos ricos, que son muchos, pero pocos comparado a la población colombiana viven en su mundo, encerrados en condominios, con sus privilegios, sin importarles absolutamente nada de lo que ocurre dos calles más abajo. Son intocables.
En los pocos meses de vivencia en Colombia he visto un pinchazo en el pecho (a un metro mío), estafas por doquier con las crediticias y natilleras, un muerto, Luis, mi vecino que lo mataron con más de 10 machetazos y de oídas cercanas de todo. Desde una mujer que se vende por una camisa, hasta mandar matar a su marido por unos cuernos, lográndolo y ahora la familia matará a la que envió matar.
Creerme, no son casos aislados. Uno puede pasar por aquí y no ver nada, pero si andas con los ojos abiertos y te dejan entrar en sus comunas, esto pasa aquí todos los días, todos, sin excepción.
Sobre el carácter. A muchos les da rabia los Peruanos o Bolivianos, porque dicen que son lentos de mente. Me imagino que aquí está la interpretación de cada uno, pero aquí es muy habitual preguntar cualquier cosa y que tarde 10 o más segundos con la boca abierta para decirte no lo sé. Hablo de mi sensación. Otro ejemplo. Subo a un taxi y le digo, déjeme en el barrio de Manga, pero si sabe dónde dan el partido de fútbol más cerca, nos quedamos. Llegamos al lugar marcado por mí, lo encuentro cerrado (el día anterior, una con la boca abierta me dijo que abrían) y el taxista dice, “si al lado de donde te cogí hay un bar donde dan todos los partidos”. Otro. Todas las cajas de los supermercados tienen un chico o chica para llenar las bolsas. Son gratis, recordemos sueldos. Siempre se les olvida meter algo ¿Cómo es posible si es lo único que tienen que hacer?. Hoy ha sido la nutella. No aprendo a confiar que algo fácil pueda ser tan difícil.  Son así, guste o no guste. No hay día que alguien no te sorprenda con algo nuevo como esto.
No hablemos de la puntualidad o la responsabilidad. Para eso creo que hicieron cursos intensivos desde pequeños para hacer todo lo contrario a lo que yo al menos pienso.
Claro está, hay de todo, faltaría, pero un promedio alto es de este nivel.
De verdad que es un país donde tienes problema pequeños continuos y todos sin solución. No las hay, no las buscan. La queja no existe y piensan que los españoles somos unos bocazas. Bendita sea mi boca grande, que contento estoy con ella, aunque como alguno me dice algún día esa boca te dará una mala sorpresa.
Me gusta Cartagena, para vivir entre ricos, claro. Es pequeña, de fácil movilidad y con varios barrios seguros. Eso sí, me sigo preguntando que cojones hago aquí.
Un amigo me dijo hace un par de años. Colombia está bien para viajar, pero si te quedas a vivir y como extranjero tendrás problemas seguro y eso lo tengo ahí, entre ceja y ceja, pensando muy en serio si este lugar es el lugar, aunque cual debe ser el lugar. Resignación o cansancio. O las dos.
Es un país rico, mucho. Tiene todo lo que tiene que tener un país capitalista. Petróleo, gas, minerales, agricultura, tierra para crecer. Es una pena que este país tenga unos pilares tan mal construidos y de los que con toda seguridad no podrán seguir si no los comienzan de nuevo.
Varias generaciones deben pasar para que un niño deje de oler la desgracia alrededor suyo.
Repito algo que ya escribí, pero me gusto.
¡AQUÍ SE CORRE MUCHO, PERO NADIE SABE HACÍA DONDE!
No he hablado de ningún estamento oficial, pero ya os lo podéis imaginar. 
No es fácil convivir con este ambiente, no lo es. Quizá debo volverme un borracho inconsciente o un ladrón de guante blanco y así podré meterme bien en esta sociedad.