lunes, 11 de marzo de 2013

Hoy es un día de esos que quieres tirar la toalla, has perdido.
El abanico de selección parece amplio, pero en realidad es limitado, está marcado, está señalizado. Aceptamos las reglas y nos movemos sobre ellas. Dirección prohibida, pues no pasamos, obligatorio a la derecha, allá vamos, hay que pasar el peaje, pues pagamos. Seguimos las reglas sin más, pensando que están bien, que son necesarias para la buena convivencia, que si no existieran nos mataríamos. ¿más?
 Estas reglas nos han hecho creer que éramos geniales, los mejores, como si ser el mejor tuviera algún valor más que el creernos mejor que otros. No me suena muy bien.
Guste o no, venimos de una casta. Castas que las podemos por países, por pueblos, por barrios, por casa. Nacemos con esa casta y la historia te demuestra que acabas de nuevo en esa lugar. Muchas personas piensan que pueden mejorar de casta, que para eso se han preparado, para eso se han esforzado, pero no es cierto, somos lo que somos y venimos de donde venimos.
Los ricos hoy son más ricos en un país que está como lo llaman en crisis. Lo pobres, bueno, los pobres habría que saber denominarlos y diferenciarlos, son más pobres, o peor, hay más pobreza.
Este país siempre ha sido el de la pandereta. No fuimos prácticamente evolutivos hasta que los árabes nos visitaron durante unos cuantos siglos. Luego nos dedicamos a violar y robar a Latinoamérica para pagar las deudas para con los holandeses y otros países más competitivos. Luego aceptamos una dictadura que en cierta casta sigue muy activa. Entonces era todo por cojones, ahora son por reglas, también llamadas leyes.
Empezó lo que llaman bonanza económica, el filón del turismo con los toros, la paella, para pasar a la construcción donde los ladrillos tenían casi el mismo valor que el oro.
A todos nos iba bien y pasaron casi dos o más generaciones.
Pensamos que éramos sencillamente geniales, inteligentes, únicos en el mundo, apuntándonos incluso a los 8 países más ricos del mundo.
Sin embargo siempre he pensado que en realidad siempre hemos sido el hazme reír. Claro, cuando sale el orgullo patrio o nos cerramos los ojos no nos gusta aceptarlo, incluso nos enfadamos, sacando más pecho.
Para compadecernos mejor nos hemos llegado a comparar países como Italia, esa Italia que si tiene marca de país, industria y fuerza para ponerse al día cuando los italianos lo decidan, siempre ha sido así.  
Pero lo que marca un país son sus personas y durante un par de décadas hemos creído poder elegir entre la señal de la izquierda o la derecha. Nos hemos creído mejores, democráticos y preparados para competir agresivamente con el mundo.
La democracia son leyes impuestas por hombres que no son competentes. La democracia son leyes que se pueden cambiar por el bien de todos o por el bien de unos pocos. La democracia no es sinónimo de libertad. La democracia esta mandada por unos pocos llamados políticos y hombres de poder (digamos empresas importantes). La democracia esta desfasada, es cobarde e injusta como lo eran otras épocas pasadas. Es interesada y no representa a un pueblo.
El clásico comentario de “las urnas son las que deciden” hace mucho que no me convencen. Las urnas, las leyes, están marcados por esos mismos políticos y hombres de poder. Están decididas de antemano y no permiten que ninguna otra idea pueda tener voz.
Son mentes cerradas las que piensan que puedes votar y por lo tanto elegir. Son mentes interesadas y dictatoriales no me cabe la menor duda.
En realidad no hace falta más que leer un periódico o ver un telediario para entender lo que somos.
Desde las pasadas elecciones gallegas, esas en las que el pueblo gallego, democráticamente decidió que les dejaran sin sanidad pública y que no les pagaran las preferentes votando con mayoría absoluta por esas leyes de los políticos y de hombres ricos, decidí evitar escuchar y ver más noticias. Iluso, es imposible. Hoy he visto un diario donde en Navarra no se dimite por recibir dinero de reuniones a los que no se ha presentado. Otra que no quiere escoltas mossos ¿y me pregunto yo porque hay que escoltar y a cargo de la democracia?. El caso del señor que me empieza a caer hasta bien, ese que el solo es capaz de tener callados a medio mundo político con sus cuentas de reparto, Bárcenas se llama. Algo más sobre un acosador que vota en Ponferrada. Despidos masivos en compañías aéreas, bancos, etc.
Es terrorífico, pero me ha permitido acordarme de lo que somos, el “país de la pandereta”.
Mi padre, jubilado de 600 euros porque en su momento era legal y democrático pagar con dinero negro (y que alguien me diga que no lo hubiera permitido, hipócritas) se le ha roto el calentador. El hombre, muy mañoso toda su vida, porque eso ha sido, un manitas, se ha puesto manos a la obra. Yo he pensado, coño, es gas, igual hace explotar el edificio y en ese momento me he dado cuenta de muchas cosas.
Mi padre, como jubilado no se puede permitir un manitas oficial y democrático, porque el precio de su hora le saldrá a 40 o 50 euros, más iva, un 21%.  Mi padre, si lo arregla, que lo arreglará porque no tiene otra, se arriesgará a que cuando pase el instalador o revisor oficial de la empresa democrática le multaran o le dirán que está obligado a que lo haga un instalador oficial. Mi padre, no puede permitirse ese lujo democrático.
Todo esto me lleva a saber, a pensar, que lo pasaremos muy mal, pero que rápidamente iremos entrando en una economía sumergida, pero no como la de antes, la rica, la que pagaba sus viajes o se compraba parte de un piso con un montón de billetes de 500 euros. Será la economía sumergida del mundo pobre, el que más hay en este mundo, el de búscate la vida como puedas.
Desde hace unas semanas, una tienda de frutas vende tabaco robado, más barato claro y evidente, ya tiene muchos clientes fijos.
Aquí, el problema, uno de los muchos que existen es que aún pensamos que “esta situación está mal”, porque ¿Qué pasará con los estancos?. Es la ley de la supervivencia y bienvenidos a ella porque es lo que toca.
Cuanto más tardemos en verlo más nos costará aceptar nuestro nuevo rol en el mundo.
Existen ilusos que esperan creer aun las palabras políticas democráticas que después de verano o el año que viene irán mejor las cosas, pero no es cierto. No pienso en negativo, pienso en realismo.
Actualmente estamos pagando una deuda política y bancaria, así se resume esta crisis. Lo estamos haciendo subiendo los impuestos sin miramientos a la vez que cada vez tenemos más y peores leyes, que nos atan, nos esclavizan hasta extremos increíbles. Somos un país sin riquezas naturales, no tenemos industria y lo peor no somos competitivos ni rentables en el mundo. Somos así y volvemos a nuestro lugar.
Hoy, el cometido democrático quiere abaratar los costes de este país para ser competitivos, en realidad baratos, a la vez que nos exprimen. Es una fórmula rápida. Quizás desde el punto de vista economista es hasta interesante. Si somos baratos, si cobramos poco y trabajamos muchas horas merecerá la pena que otros inviertan.
De paso nos cargamos el sistema sanitario, ese que hasta hace pocos años era rentable y muy bueno. Esta es buena ¿si era tan bueno y rentable porque se lo cargan?. Sencillo también, más obligaciones y necesidades para el ciudadano es igual a más aceptación de su rol por parte de cada individuo.
Lo del sistema educativo es todavía más fácil. Si seremos, somos el país de la pandereta ¿para que queremos seres preparados?. No son necesarios, sus hijos, los democráticos y los de los hombres de poder ya se preparan dentro de su casta. Los demás, debemos volver a poner cara de tontos cuando venga la sueca. Así somos.
Lo que más tristeza me da es ver que esta sociedad ya no sabe ser pobre. Tantas leyes, tantas obligaciones no nos deja ver que nos tenemos que dedicar a prepararnos para ser el puticlub de europa o quizás logremos serlo del mundo. En esto si podemos ser los primeros.
Sé que muchos no estarán de acuerdo con mi visión catastrófica del momento, pero es que no lo es. Todo apunta a ello. Todo nos lleva a trabajar por 600 euros y pagar la mitad en impuestos. Pedir dinero a un familiar para ir al médico o directamente como en muchos lugares del mundo, no visitar al médico si no sangra mucho o no está azul.  Ya estamos en ello.
Mi padre cobra lo que cobra porque cotizó 40 años y hoy, sigue pagando muchísimo de impuestos y si no, positivos, falso, hipócritas,  explicarme porque su factura del agua tiene un consumo de 8 euros pero el final democrático de la factura pone 55 euros. ¿quieren que les hable de la factura de la luz? ¿quieren que les diga que pagan en el Mercadona? ¿saben que hay de impuestos en la gasolina? ¿son impuestos democráticos o injusticia?.
Sé que no arreglaré nada, como todos, bastante tengo con pagar yo mi agua, mi luz, mi gasolina, mi autónomo, mi alquiler, mi comida, mi todo. Solo sé a ciencia cierta que no por subir los impuestos en un momento como este se recaudará más. Las personas, las democráticas y las que no lo son, entraremos en una economía sumergida pobre y en ella nos moveremos por muchos años. Mejor prepararse para lo que viene. Mejor aceptar nuestra casta cuanto antes.
¿quieren una solución? Revolución social. No queda otra. Por desgracia los cambios solo se sufren con enfrentamientos reales, de palos, de sangre. Así está escrita la historia.
Me parece increíble que aún no estemos siendo más valientes, aunque claro, cuesta mucho desprenderse de todo lo que aún creemos que nos pertenece.
Se necesita poco para vivir y demasiado para mantener un sistema llamado democracia.
Puede parecer que me voy a poner una bomba en el pecho pero no, soy igual de cobarde al igual que tampoco quiero perder parte de lo que tengo. Soy igual, soy de esta casta. Solo estoy preparándome para lo que viene y yo, de alguna manera lo estoy logrando, pero me entristece ver como muchas personas mayores lo pasan mal porque mantienen a sus familias, otras se llegan a suicidar por unos ladrillos y los jóvenes, puf los jóvenes. Han nacido en bonanza, lo tenían todo, lo siguen teniendo y la que les viene como no exploten por si mismos y por el camino que ellos decidan lo llevan imposible.
Lástima de dos o quizás tres generaciones perdidas. Lástima que tengamos que pagar como siempre los platos rotos de un poder democrático o dictatorial.
Políticos o llamados también ahora comisionistas de los hombres de poder económico, iglesia y ejercito siempre han sido los grandes asesinos de la historia y así seguirán siendo. Y eso que somos muchos los de otras castas, pero quizás no tan diferentes.
Injusticias las hay en todo el mundo, pero es la primera vez que no sé si quiero que me violen todos en un día o que vayan pasando a diario.
viva la monarquía, viva el nacionalismo y viva el ejército.
Amén.
Una vez desahogado, me voy a tomar el  vino de la austeridad, 1,30 euros del día con el 21 de iva incluidos (0,27 euros de impuestos) y lo voy a disfrutar como si fuera el vino más democrático del mundo, aunque si mañana encuentro uno de estraperlo, ilegal y hasta por el mismo precio no lo dudaré.  
Si hay faltas de ortografía me la pela, soy así, de mi casta y orgulloso de ella.