lunes, 11 de marzo de 2013

Hoy es un día de esos que quieres tirar la toalla, has perdido.
El abanico de selección parece amplio, pero en realidad es limitado, está marcado, está señalizado. Aceptamos las reglas y nos movemos sobre ellas. Dirección prohibida, pues no pasamos, obligatorio a la derecha, allá vamos, hay que pasar el peaje, pues pagamos. Seguimos las reglas sin más, pensando que están bien, que son necesarias para la buena convivencia, que si no existieran nos mataríamos. ¿más?
 Estas reglas nos han hecho creer que éramos geniales, los mejores, como si ser el mejor tuviera algún valor más que el creernos mejor que otros. No me suena muy bien.
Guste o no, venimos de una casta. Castas que las podemos por países, por pueblos, por barrios, por casa. Nacemos con esa casta y la historia te demuestra que acabas de nuevo en esa lugar. Muchas personas piensan que pueden mejorar de casta, que para eso se han preparado, para eso se han esforzado, pero no es cierto, somos lo que somos y venimos de donde venimos.
Los ricos hoy son más ricos en un país que está como lo llaman en crisis. Lo pobres, bueno, los pobres habría que saber denominarlos y diferenciarlos, son más pobres, o peor, hay más pobreza.
Este país siempre ha sido el de la pandereta. No fuimos prácticamente evolutivos hasta que los árabes nos visitaron durante unos cuantos siglos. Luego nos dedicamos a violar y robar a Latinoamérica para pagar las deudas para con los holandeses y otros países más competitivos. Luego aceptamos una dictadura que en cierta casta sigue muy activa. Entonces era todo por cojones, ahora son por reglas, también llamadas leyes.
Empezó lo que llaman bonanza económica, el filón del turismo con los toros, la paella, para pasar a la construcción donde los ladrillos tenían casi el mismo valor que el oro.
A todos nos iba bien y pasaron casi dos o más generaciones.
Pensamos que éramos sencillamente geniales, inteligentes, únicos en el mundo, apuntándonos incluso a los 8 países más ricos del mundo.
Sin embargo siempre he pensado que en realidad siempre hemos sido el hazme reír. Claro, cuando sale el orgullo patrio o nos cerramos los ojos no nos gusta aceptarlo, incluso nos enfadamos, sacando más pecho.
Para compadecernos mejor nos hemos llegado a comparar países como Italia, esa Italia que si tiene marca de país, industria y fuerza para ponerse al día cuando los italianos lo decidan, siempre ha sido así.  
Pero lo que marca un país son sus personas y durante un par de décadas hemos creído poder elegir entre la señal de la izquierda o la derecha. Nos hemos creído mejores, democráticos y preparados para competir agresivamente con el mundo.
La democracia son leyes impuestas por hombres que no son competentes. La democracia son leyes que se pueden cambiar por el bien de todos o por el bien de unos pocos. La democracia no es sinónimo de libertad. La democracia esta mandada por unos pocos llamados políticos y hombres de poder (digamos empresas importantes). La democracia esta desfasada, es cobarde e injusta como lo eran otras épocas pasadas. Es interesada y no representa a un pueblo.
El clásico comentario de “las urnas son las que deciden” hace mucho que no me convencen. Las urnas, las leyes, están marcados por esos mismos políticos y hombres de poder. Están decididas de antemano y no permiten que ninguna otra idea pueda tener voz.
Son mentes cerradas las que piensan que puedes votar y por lo tanto elegir. Son mentes interesadas y dictatoriales no me cabe la menor duda.
En realidad no hace falta más que leer un periódico o ver un telediario para entender lo que somos.
Desde las pasadas elecciones gallegas, esas en las que el pueblo gallego, democráticamente decidió que les dejaran sin sanidad pública y que no les pagaran las preferentes votando con mayoría absoluta por esas leyes de los políticos y de hombres ricos, decidí evitar escuchar y ver más noticias. Iluso, es imposible. Hoy he visto un diario donde en Navarra no se dimite por recibir dinero de reuniones a los que no se ha presentado. Otra que no quiere escoltas mossos ¿y me pregunto yo porque hay que escoltar y a cargo de la democracia?. El caso del señor que me empieza a caer hasta bien, ese que el solo es capaz de tener callados a medio mundo político con sus cuentas de reparto, Bárcenas se llama. Algo más sobre un acosador que vota en Ponferrada. Despidos masivos en compañías aéreas, bancos, etc.
Es terrorífico, pero me ha permitido acordarme de lo que somos, el “país de la pandereta”.
Mi padre, jubilado de 600 euros porque en su momento era legal y democrático pagar con dinero negro (y que alguien me diga que no lo hubiera permitido, hipócritas) se le ha roto el calentador. El hombre, muy mañoso toda su vida, porque eso ha sido, un manitas, se ha puesto manos a la obra. Yo he pensado, coño, es gas, igual hace explotar el edificio y en ese momento me he dado cuenta de muchas cosas.
Mi padre, como jubilado no se puede permitir un manitas oficial y democrático, porque el precio de su hora le saldrá a 40 o 50 euros, más iva, un 21%.  Mi padre, si lo arregla, que lo arreglará porque no tiene otra, se arriesgará a que cuando pase el instalador o revisor oficial de la empresa democrática le multaran o le dirán que está obligado a que lo haga un instalador oficial. Mi padre, no puede permitirse ese lujo democrático.
Todo esto me lleva a saber, a pensar, que lo pasaremos muy mal, pero que rápidamente iremos entrando en una economía sumergida, pero no como la de antes, la rica, la que pagaba sus viajes o se compraba parte de un piso con un montón de billetes de 500 euros. Será la economía sumergida del mundo pobre, el que más hay en este mundo, el de búscate la vida como puedas.
Desde hace unas semanas, una tienda de frutas vende tabaco robado, más barato claro y evidente, ya tiene muchos clientes fijos.
Aquí, el problema, uno de los muchos que existen es que aún pensamos que “esta situación está mal”, porque ¿Qué pasará con los estancos?. Es la ley de la supervivencia y bienvenidos a ella porque es lo que toca.
Cuanto más tardemos en verlo más nos costará aceptar nuestro nuevo rol en el mundo.
Existen ilusos que esperan creer aun las palabras políticas democráticas que después de verano o el año que viene irán mejor las cosas, pero no es cierto. No pienso en negativo, pienso en realismo.
Actualmente estamos pagando una deuda política y bancaria, así se resume esta crisis. Lo estamos haciendo subiendo los impuestos sin miramientos a la vez que cada vez tenemos más y peores leyes, que nos atan, nos esclavizan hasta extremos increíbles. Somos un país sin riquezas naturales, no tenemos industria y lo peor no somos competitivos ni rentables en el mundo. Somos así y volvemos a nuestro lugar.
Hoy, el cometido democrático quiere abaratar los costes de este país para ser competitivos, en realidad baratos, a la vez que nos exprimen. Es una fórmula rápida. Quizás desde el punto de vista economista es hasta interesante. Si somos baratos, si cobramos poco y trabajamos muchas horas merecerá la pena que otros inviertan.
De paso nos cargamos el sistema sanitario, ese que hasta hace pocos años era rentable y muy bueno. Esta es buena ¿si era tan bueno y rentable porque se lo cargan?. Sencillo también, más obligaciones y necesidades para el ciudadano es igual a más aceptación de su rol por parte de cada individuo.
Lo del sistema educativo es todavía más fácil. Si seremos, somos el país de la pandereta ¿para que queremos seres preparados?. No son necesarios, sus hijos, los democráticos y los de los hombres de poder ya se preparan dentro de su casta. Los demás, debemos volver a poner cara de tontos cuando venga la sueca. Así somos.
Lo que más tristeza me da es ver que esta sociedad ya no sabe ser pobre. Tantas leyes, tantas obligaciones no nos deja ver que nos tenemos que dedicar a prepararnos para ser el puticlub de europa o quizás logremos serlo del mundo. En esto si podemos ser los primeros.
Sé que muchos no estarán de acuerdo con mi visión catastrófica del momento, pero es que no lo es. Todo apunta a ello. Todo nos lleva a trabajar por 600 euros y pagar la mitad en impuestos. Pedir dinero a un familiar para ir al médico o directamente como en muchos lugares del mundo, no visitar al médico si no sangra mucho o no está azul.  Ya estamos en ello.
Mi padre cobra lo que cobra porque cotizó 40 años y hoy, sigue pagando muchísimo de impuestos y si no, positivos, falso, hipócritas,  explicarme porque su factura del agua tiene un consumo de 8 euros pero el final democrático de la factura pone 55 euros. ¿quieren que les hable de la factura de la luz? ¿quieren que les diga que pagan en el Mercadona? ¿saben que hay de impuestos en la gasolina? ¿son impuestos democráticos o injusticia?.
Sé que no arreglaré nada, como todos, bastante tengo con pagar yo mi agua, mi luz, mi gasolina, mi autónomo, mi alquiler, mi comida, mi todo. Solo sé a ciencia cierta que no por subir los impuestos en un momento como este se recaudará más. Las personas, las democráticas y las que no lo son, entraremos en una economía sumergida pobre y en ella nos moveremos por muchos años. Mejor prepararse para lo que viene. Mejor aceptar nuestra casta cuanto antes.
¿quieren una solución? Revolución social. No queda otra. Por desgracia los cambios solo se sufren con enfrentamientos reales, de palos, de sangre. Así está escrita la historia.
Me parece increíble que aún no estemos siendo más valientes, aunque claro, cuesta mucho desprenderse de todo lo que aún creemos que nos pertenece.
Se necesita poco para vivir y demasiado para mantener un sistema llamado democracia.
Puede parecer que me voy a poner una bomba en el pecho pero no, soy igual de cobarde al igual que tampoco quiero perder parte de lo que tengo. Soy igual, soy de esta casta. Solo estoy preparándome para lo que viene y yo, de alguna manera lo estoy logrando, pero me entristece ver como muchas personas mayores lo pasan mal porque mantienen a sus familias, otras se llegan a suicidar por unos ladrillos y los jóvenes, puf los jóvenes. Han nacido en bonanza, lo tenían todo, lo siguen teniendo y la que les viene como no exploten por si mismos y por el camino que ellos decidan lo llevan imposible.
Lástima de dos o quizás tres generaciones perdidas. Lástima que tengamos que pagar como siempre los platos rotos de un poder democrático o dictatorial.
Políticos o llamados también ahora comisionistas de los hombres de poder económico, iglesia y ejercito siempre han sido los grandes asesinos de la historia y así seguirán siendo. Y eso que somos muchos los de otras castas, pero quizás no tan diferentes.
Injusticias las hay en todo el mundo, pero es la primera vez que no sé si quiero que me violen todos en un día o que vayan pasando a diario.
viva la monarquía, viva el nacionalismo y viva el ejército.
Amén.
Una vez desahogado, me voy a tomar el  vino de la austeridad, 1,30 euros del día con el 21 de iva incluidos (0,27 euros de impuestos) y lo voy a disfrutar como si fuera el vino más democrático del mundo, aunque si mañana encuentro uno de estraperlo, ilegal y hasta por el mismo precio no lo dudaré.  
Si hay faltas de ortografía me la pela, soy así, de mi casta y orgulloso de ella.




martes, 17 de julio de 2012

Últimas noticias desde Medellin

Llevo tres días ojeando el diario y ahí te dicen, sin verlo, sin quererlo, sin ni si quiera saberlo "NO SALGAS A LA CALLE". Claro que la gente aquí tiene que salir, toca hacerlo pero los sucesos que aquí pasan están como algo muy normal en las vidas de las personas. 
No voy a transcribir el diario, ¿para qué?, solo doy alguna pista para que cada uno se haga a la idea. 

- Bus público a tope de gente tiroteado por un sicario. Se salvaron quienes saltaron por la ventana del bus.
- Dos agentes anti-drogas muertos a tiros en su coche en pleno centro de Medellin. Fueron más de 50 disparos. 
- Bus público volcado por los socabones en la carretera.
- Maestro ha violado a más de 14 niños.
- En los primeros 6 meses del año 107 mujeres (oficiales) muertas por sus maridos o parejas. (los maltratos y violaciones son tan comunes que no forman parte de las estadisticas)
- 59 mujeres de un barrio de Medellin han dejado sus casas por las violaciones y extorsiones de los combos o bandas armadas. 
- De tiroteos varios y más no hace falta explicar nada porque es demasiado común. 

Hoy se han enfadado conmigo por decir  "welcome to the jungle".... ya les gustaría a ellos vivir en una jungla de la naturaleza salvaje y no en la jungla humana en la que viven. 

Haciendo cambios en el Reino de la Crisis

Desde fuera del "reino de la crisis" todo se ve diferente o eso pienso, pero si puedo explicar como han ido cambiando los comentarios de muchas o casi todas las personas. 
Hablo de esas personas con las que en tiempos pasado discutía, hablaba o comentábamos sobre la política y la economía. 
Antes les iba bien, como a casi todos los seres humanos en el "reino de la crisis", pero hoy, deben por obligación modificar gran parte de su bienestar o cuanto menos están viendo como en cualquier momento ese bienestar puede retroceder y entonces es cuando se ven los cambios de los que hablo. 
Casi todos ellos critican la política y la economía, cuando hace solo unos años eran fieles defensores de sus leyes. 
No los critico, es lo normal, solo espero que esta nueva fase económica que la mayoría estamos viviendo no se nos olvide, como tantas veces pasa. 
No podemos ser críticos porque nos vaya mal ahora, debemos formar una ideología sólida, personal sobre que debería ser el mundo
Debemos darnos cuenta que desde que Philips y sus secuaces decidieron cambiar la edad de vida de su bombilla de "dura toda la vida" a "dura como máximo unos años" la economía cambió, nos creímos ricos y participes del bienestar de esa pequeña parte del mundo que la tiene y la realidad es que este sistema hace mucho que dejó de funcionar y demostró que solo beneficia a unos pocos. Hasta no quisimos ver que esa bombilla la tienen muy pocos. La ignorancia a la larga se paga, es un castigo.
Ahora estamos pagando todos los platos rotos de nuestra dejadez y esto es lo que no hay que olvidar. Todos hemos sido participes de este sistema, todos nos hemos creído ricos y a todos se nos olvidó pensar que el mundo no puede estar consumiendo continuamente. 
Que paguemos no lo comparto, pero se entiende hasta que este sistema decida morir, pero que nos carguemos los pocos y baratos beneficios sociales que existen es vergonzoso. No hay palabras para explicarlo. 
El Capitalismo a muerto, es una realidad, ahora solo hace falta ver hasta cuando debemos estar pagando esta situación, posiblemente hasta que esos cambios de esas personas que antes defendían y hoy empiezan a criticar sean lo suficientemente fuertes como para hacer desaparecer el miedo a perder lo que nunca fue nuestro. 

jueves, 12 de julio de 2012

Welcome to the jungle


Al llegar a Medellín pensé en la canción “welcome to the jungle” del Sr. Axel Rose.
Cuando pienso en una jungla me vienen a la mente ruidos extraños, animales desconocidos, miedo, laberintos sin salida, etc.
Una ciudad como Medellín, como la mayoría de las ciudades del mundo es una jungla. C
Claro que con algún pequeño matiz diferente, utilizando la ironía.
Los ruidos extraños de la jungla, aquí no son tan extraños. Ruidos del caótico tráfico. Música a tope por todas partes. Vendedores y sus micrófonos ofreciendo sus productos.
Los animales desconocidos no son tan desconocidos ya que todos son de la misma especie, aunque cierto que sin mucha relación entre ellos como ocurre en todos las grandes citys.
El miedo es como en las junglas y peor. El elemento sorpresa es constante, puedes morir atropellado, atracado por un taxista, degollado por un carnicero o baleado por error. Todo en un momento, como en las noches de la jungla donde el peligro es constante.
Los laberintos sin salida de la jungla son similares a los laberintos de los inacabables barrios que se suceden por la ciudad. No tienen fin o si lo tienen es la su propia jungla, así que otro símil más.
Hay muchas similitudes entre una jungla de la selva y una jungla humana como esta. Solo hay que saber cambiar los nombres y poner cada uno en su lugar.
Decir, que en la jungla los animales matan por miedo a ser comidos o para comer. Aquí, en las grandes ciudades las personas matan por falta de valores, por conseguir un nuevo celular o simplemente porque así se ven más fuertes.
Dicho esto, siempre he querido reencarnarme en otra vida en un “gato”, casero, gordo, relajado y amado, pero ahora ya no me importaría regresar a esta vida como cualquier animal de la auténtica jungla de la selva y no como cualquiera de los animales de la jungla urbana.
Esto no es una crítica a Medellín, esto es un repaso a todas las ciudades del mundo donde la humanidad no tiene cabida, la tolerancia no saben lo que es y el respeto parece ser una palabra que utilizaron los antiguos egipcios y que nunca más la palabra pudo evolucionar.

sábado, 16 de junio de 2012

Triptófano

Triptófano

Mi cerebro, enclaustrado en una caja de calcio, se forma ideas del exterior mediante las grietas de los sentidos. Me lo hace notar Gaona, que me señala mi bajo nivel de frustración: decido elevarlo, musculándome anímicamente ante los reveses cotidianos... y ayudándome con una dosis de triptófano. Gaona me asegura que estaré más lúcido y que muchos antidepresivos serían evitables con el uso preventivo del triptófano (elblogdeltriptofano.es), precursor de la serotonina. Como le veo lúcido, le escucho: el excitante abanico de investigaciones neurocientíficas en que anda convierte su conversación en un abrevadero de estimulantes enseñanzas. Y en una vacuna contra el abatimiento

Cuáles son sus intereses?
Las adicciones, los exorcismos, las experiencias cercanas a la muerte, el síndrome de decaimiento...

¿Qué tienen en común?
El misterioso cerebro humano. Yo era cirujano..., pero me aburrí: demasiado robotizado. Me pasé a la psiquiatría: ¡me apasiona, por lo insondable de nuestro cerebro!

¿Ahí puede ser más creativo?
Sí, puesto que parto de un misterio.

¿Cuál?
Este: ¿dónde está la conciencia?

Pues en el cerebro, ¿no?
Pero imagina que reproducimos tu cerebro átomo por átomo: ¿en cuál de los dos cerebros estará tu yo?

...
He hecho esta pregunta a los neurocientíficos más avanzados: no saben responderla.

¿Y qué respondería usted?
Que tampoco lo sé.

¿Tiene que ver esto con las experiencias cercanas a la muerte (ECM)?
Sí. Hemos documentado casos de personas en muerte clínica... que al regresar describían algún detalle que ninguno de sus sentidos pudo reportarles.

¡Más misterio!
Sigamos investigando, como en los casos de exorcismos por presuntas infestaciones...

¿Qué le atrae de estas investigaciones?
Constatar cómo el cerebro construye realidad, cómo nos aferramos a creencias y cómo vemos a través de ellas.

¿Hay algo común a quienes han vivido una ECM?
Son menos materialistas y más arrojados que antes: tienen menos miedo a la vida. Este cambio de valores... provoca que dos tercios se separen de sus parejas.

Otro de sus intereses, me dice, es el síndrome de decaimiento...
¡Cada vez es más frecuente! Precisamente una separación o una pérdida (de un ser querido, un trabajo...) pueden desencadenarlo.

¿En qué consiste ese síndrome?
Es un estado de ánimo bajo.

¿Qué síntomas lo delatan?
Apatía, cansancio, desmotivación, agobio, estrés, inapetencia sexual, desgana, insomnio...

Todos lo hemos sentido alguna vez.
Lo llamativo es que pasa cada vez más a menudo..., y a cada vez más personas.

¿A qué atribuye este síndrome?
Al nuestro bajo umbral de frustración.

¿Soportamos mal la frustración?
Peor que nuestros padres y abuelos... Nosotros ocultamos la muerte, negamos el dolor, rechazamos la dificultad... Fíjate: nos diagnostican una enfermedad, ¡y nos sorprende!

Claro, ¿no?
¡La enfermedad es normal, es parte de la vida! En vez de entenderlo así, nos preguntamos: “¿Cómo es posible?”. Y seguimos: “¿Por qué yo?”. Y concluimos: “¡No es justo!”. Son pensamientos muy desvariados...

Ya.
Hay un desenlace fatal en urgencias, ¡y buscamos culpables! Nos cuesta aceptar que lo normal es morirse, ¡y que lo excepcional es vivir! Nos creemos con derecho a todo, ¡felicidad incluida y garantizada! Abominamos del dolor físico y psíquico.

¿Y qué deberíamos hacer?
Pues no vivir el dolor como trastorno y revés insoportable. “Estoy fatal por un duelo”, me dicen en la consulta. “¡Recéteme algo para que se me pase rápido!”, me piden. ¡Pues no, señor mío: ahora le toca pasarlo mal! Páselo mal. ¿Qué tiene de malo pasarlo mal una temporadita, eh? ¡Ya amainará!

O sea, que deberíamos elevar nuestro umbral de frustración.
Si sobreproteges a tus hijos, ¡los desarmas frente a la frustración! Y se frustrarán más.

¿Receta?
A mi hija de 21 años, que estudia Oceanografía en Canarias, ya le he dejado claro que al terminar... ¡nada de volver a casita!

Es usted coherente..., y rudo.
¡He educado así a mis hijos desde niños! ¿Cuál es el objetivo último de la educación?

¿Cuál?
Ayudar al hijo a ser independiente rápido.

¿Bajará más el umbral de frustración?
Quizá la crisis nos enseñe a arremangarnos, y así frenemos esa tendencia. Colaboro como médico en África... y nadie allí padece síndrome de decaimiento: ¡encontrar qué comer les alegra sobremanera cada día!

¿Qué receta a sus pacientes con síndrome de decaimiento?
Primero exploramos las causas de su decaimiento… y su umbral de frustración. Y en vez de enmascarar sus síntomas recetando alegremente antidepresivos, prefiero emplear el triptófano. Con eso puede bastar.

¿Triptófano?
Es un aminoácido esencial. No es un fármaco, sino un suplemento alimenticio. Si abunda en sangre, tu cerebro podrá fabricar fácilmente serotonina..., ¡y te subirá el ánimo!

¿Qué es la serotonina?
El neurotransmisor del bienestar, de la satisfacción, de la saciedad... Y así no necesitarás comerte un bollo (y engordar: ¡fatal!).

¿Dónde encuentro triptófano?
En la farmacia. Una cápsula al día: no produce efectos colaterales ni adicción. ¡Disminuye la ansiedad y regula el ciclo del sueño!

Dormir bien es la mejor medicina, ¿no?
Dormir mal facilita la tendencia depresiva.

¿Conclusión?
Combinamos una baja tolerancia a la frustración... y una alta autoexigencia: ¡peligro!

Colombino...

La verdad, no sé qué hago en un país que día tras día me sorprende, para lo malo.
Es uno de los países con más injusticia social. Las diferencias son enormes.
Un trabajo normal pagan el mínimo, que equivalen a menos de 250 euros, son 11 horas sin permiso para salir a comer y debes pasar la prueba del polígrafo y lo curioso es que lo ven hasta bien.
En un trabajo algo menos normal se puede cobrar algo más, pero no mucho más. En muchos casos de Lunes a Lunes o lo que es lo mismo, todos los días.
Es una sociedad donde los “títulos de estudios” son más que necesarios, aunque no tengan ni idea de lo que es trabajar en lo “estudiado” o en ninguna otra cosa. Uno puede pensar que es igual que en otros muchos lugares, pero créanme, no lo es. El patetismo laboral que existe en este país es de fácil reconocimiento.  Si alguien tiene tiempo que mire empresas de trabajo colombianas, como computrabajo. Son hasta divertidas. “se necesita Técnico oficial universitario en ensamblajes”. Puesto, cagar y descargar camiones.  Si esto no tiene su gracias es que dan ganas de llorar.
En los otros trabajos no normales, los poquitos, los de los elegidos la gente maneja dinero en abundancia y así las diferencias sociales aquí son como decía enormes.
Las ciudades funcionan por extractos. Normalmente del 1 al 6. En los extractos 4, 5 y 6, una vivienda media puede costar más de 800 euros así que no hay más que hacer cuentas.  En el resto de extractos solo debes tener un estudio, la aceptación de la esclavitud, llevar armas si es posible y cerrar la boca ante el vecino pase lo que pase.
Algo bueno, que la luz se paga por porcentaje según el extracto, así el pobre paga menos y el rico paga más. Interesante, pero más que una ayuda es “lógica” ya que con esos sueldos no tendrían ni para pagar la luz.
La gente “pobre” funcionan con “créditos” altísimos. La mayoría no tienen muy claro ni lo que representa algo así. Está al orden del día y las colas antes las entidades crediticias o natilleras son tremedas.
Es una sociedad que funciona sin planificación. No saben que es ahorrar, pero si beber para olvidar si aprendieron algo de economía. No puedo culpar a los “pobres” por ello, pero muchos, en lugar de levantar cabeza siguen con su estilo de vida, estilo que para mí personalmente no me gusta. Vivir endeudados siempre, con la familia, con los ladrones y tener que pedir hoy para el bus para ir a trabajar, me cuesta aceptarlo, aunque en parte lo entiendo.
En un país donde quieres alquilar un local y te piden barbaridades. No solo de arriendo, si no que por ejemplo necesitas dos fiadores trabajores que cobran entre los dos 6 veces el monto total del arriendo. Así, si un local medio en un extracto correcto sale por 1200 euros, resulta que estos dos personajes deben cobrar 6.800 euros al mes. Que decir.
Cuando decides alquilarlo, averiguas, hablas, preguntas. Y están son algunas de las respuesta que se repiten. “los vecinos te pincharan la luz y no podrás hacer nada”. “Si contratas a alguien de aquí cuenta que te robara seguro”.  “recibirás visitas constantes de la policía, bomberos, seguridad, sanidad etc. En busca de su parte, mordida o dolorosa”. Que decir de esto también. Está claro que aquí solo puede invertir un loco multimillonario con guardia de seguridad privada y sobre todo amigo de como mínimo alguno de los funcionarios corruptos del lugar.
En un país, donde el máximo que tiene mucha gente es poder tomar, tomar y luego tomar, alcohol, por si alguno no lo había entendido.
El mundo del taxi, ese mundo que tanto amo es como en todas partes, solo que estos ni siquiera conocen direcciones céntricas, cobran lo que quieren y según en qué ciudad tomas el riesgo que el propio taxista te haga la “ruta del millonario” que no es otra que amenazado te lleven cajero por cajero a sacar todo el dinero posible. Ya he explicado, como por ejemplo en Bogotá, que el taxi, decide si te lleva o no y es lo habitual, pero como decía antes la gente calla, pues tiene miedo.
En un país donde la mayoría son muy creyentes y hasta los “montañeros” realizan maldades prohibidas por su religión, pero claro no es extraño, si en la misma iglesia los torturan con frases como “quien no crea en dios que se le pegue la lengua al paladar” y después pasar los números de la rifa, de las monjitas y la cestita de donaciones… Ojo, que la rifa es un coche.
Digamos que no te “puedes cagar en Dios”, pero si puedes violar niños o niñas, matar, torturar, mentir y un largo etc de maldiciones. Esto se acepta en Colombia como algo normal y la gente calla, siguen con el miedo.
Decir que como en todas partes. Si vives en extracto 6 y te pasa algo, tienes dinero y amigos, te solucionaran el problema. Pero de nuevo esa gran diferencia, es bestial.
El ejemplo es la cantidad de gente que muere asesinada o los soldaditos (normalmente pobres no voluntarios) que matan las guerrillas. Es continuo, pero no te enteras, a no ser que sea el vecino. Los medios de comunicación ya no tienen ni el morbo de dar datos ¿para qué? Son tantos, que pocas familias debe haber en este país que no tengan entre sus miembros algún asesinato o asesino, alguna violación o algún violador. Así son gran parte de las familias.
Algunos colombianos que conozco se enfadan por ser tan duros, pero tristemente es la realidad que vive este país y querer ver otra cosa es engañarse.
La prostitución en este país no es prostitución pues en muchas ocasiones confundes o no sabes quién se prostituye y quién no. Pasa igual que con los asesinos o violadores, pocas familias no tienen algún vínculo directo con el ramo laboral más antiguo de la historia.
Los colombianos ricos, que son muchos, pero pocos comparado a la población colombiana viven en su mundo, encerrados en condominios, con sus privilegios, sin importarles absolutamente nada de lo que ocurre dos calles más abajo. Son intocables.
En los pocos meses de vivencia en Colombia he visto un pinchazo en el pecho (a un metro mío), estafas por doquier con las crediticias y natilleras, un muerto, Luis, mi vecino que lo mataron con más de 10 machetazos y de oídas cercanas de todo. Desde una mujer que se vende por una camisa, hasta mandar matar a su marido por unos cuernos, lográndolo y ahora la familia matará a la que envió matar.
Creerme, no son casos aislados. Uno puede pasar por aquí y no ver nada, pero si andas con los ojos abiertos y te dejan entrar en sus comunas, esto pasa aquí todos los días, todos, sin excepción.
Sobre el carácter. A muchos les da rabia los Peruanos o Bolivianos, porque dicen que son lentos de mente. Me imagino que aquí está la interpretación de cada uno, pero aquí es muy habitual preguntar cualquier cosa y que tarde 10 o más segundos con la boca abierta para decirte no lo sé. Hablo de mi sensación. Otro ejemplo. Subo a un taxi y le digo, déjeme en el barrio de Manga, pero si sabe dónde dan el partido de fútbol más cerca, nos quedamos. Llegamos al lugar marcado por mí, lo encuentro cerrado (el día anterior, una con la boca abierta me dijo que abrían) y el taxista dice, “si al lado de donde te cogí hay un bar donde dan todos los partidos”. Otro. Todas las cajas de los supermercados tienen un chico o chica para llenar las bolsas. Son gratis, recordemos sueldos. Siempre se les olvida meter algo ¿Cómo es posible si es lo único que tienen que hacer?. Hoy ha sido la nutella. No aprendo a confiar que algo fácil pueda ser tan difícil.  Son así, guste o no guste. No hay día que alguien no te sorprenda con algo nuevo como esto.
No hablemos de la puntualidad o la responsabilidad. Para eso creo que hicieron cursos intensivos desde pequeños para hacer todo lo contrario a lo que yo al menos pienso.
Claro está, hay de todo, faltaría, pero un promedio alto es de este nivel.
De verdad que es un país donde tienes problema pequeños continuos y todos sin solución. No las hay, no las buscan. La queja no existe y piensan que los españoles somos unos bocazas. Bendita sea mi boca grande, que contento estoy con ella, aunque como alguno me dice algún día esa boca te dará una mala sorpresa.
Me gusta Cartagena, para vivir entre ricos, claro. Es pequeña, de fácil movilidad y con varios barrios seguros. Eso sí, me sigo preguntando que cojones hago aquí.
Un amigo me dijo hace un par de años. Colombia está bien para viajar, pero si te quedas a vivir y como extranjero tendrás problemas seguro y eso lo tengo ahí, entre ceja y ceja, pensando muy en serio si este lugar es el lugar, aunque cual debe ser el lugar. Resignación o cansancio. O las dos.
Es un país rico, mucho. Tiene todo lo que tiene que tener un país capitalista. Petróleo, gas, minerales, agricultura, tierra para crecer. Es una pena que este país tenga unos pilares tan mal construidos y de los que con toda seguridad no podrán seguir si no los comienzan de nuevo.
Varias generaciones deben pasar para que un niño deje de oler la desgracia alrededor suyo.
Repito algo que ya escribí, pero me gusto.
¡AQUÍ SE CORRE MUCHO, PERO NADIE SABE HACÍA DONDE!
No he hablado de ningún estamento oficial, pero ya os lo podéis imaginar. 
No es fácil convivir con este ambiente, no lo es. Quizá debo volverme un borracho inconsciente o un ladrón de guante blanco y así podré meterme bien en esta sociedad.

martes, 8 de mayo de 2012

Veléz, Santander, Colombia, el pueblo de Luis







Se llamaba Luis hasta el Sábado o quizás el Viernes

Con cuatro años Luis no movía las extremidades, no hablaba, lo daban por muerto.

Su madre no sabía ni quería saber de enfermedades y consideró que ya era una molestia insalvable y mi vecina de abajo, la que me alquila la vivienda, lo recogió y haciéndose cargo de él.
Con el paso de los años Luis empezó a caminar, a hablar y a trabajar duramente en el campo con su padre adoptivo o con algún patrón que le contratara por unos días o semanas. Eso se sabe solo mirando las manos de Luis, grandes y marcadas.

El Sábado, quizás el Viernes, Luis tenía ya 24 años. Ya se hacía entender bastante bien y tenía una vida como la de sus padres adoptivos.
Sus aficiones, el televisor a todo volumen y la música. Algún Sábado por la noche le gustaba ir a un pequeño bar, donde tomaba unas cuantas cervezas, después de otras tantas. Algo normal, algo bien recibido.

Mi vecina me cuenta que Luis siempre le cogía de la mano cariñosamente, que la quería mucho y que rezaba con ella a diario.
Este Sábado pasado, quizás el Viernes lo mataron.

Encontraron su cuerpo en medio del campo, entre esas cañas de azúcar que tantas cicatrices le habían dejado en sus manos y brazos. Estas son sus últimas heridas, fueron un total de no menos  10 machetazos.
No pudieron velarlo, no pudieron verlo, las condiciones no lo aconsejaban.

El negocio de la muerte apareció para sus padres adoptivos, pobres, trabajadores, sencillos. Más 800.000 pesos cuesta enterrar a un hijo que han cuidado y que ni si quiera han podido despedirse de él.
El Martes pasado Luis, me enseñaba su última herida en la muñeca. No podía ir a trabajar y se sentía mal porque había quedado con un patrón por tres semanas de duro trabajo cortando cañas de azúcar.

Su madre adoptiva quería llamar a sus familiares, pero no podía hacerlo, no tenía dinero para llamar.
Su madre adoptiva explica que Dios, no le dio la oportunidad de poder tener hijos propios.

Luis está enterrado desde esta mañana en su nicho de más de 800.000 pesos, con su nombre escrito a mano sobre una sencilla placa de cemento.

Se cuenta en el pueblo, que el padre adoptivo anda sin descanso por todas partes. Día y noche. Preguntando y buscando al asesino.
Asesino que tiene nombre y apellido, pero que seguramente ya no encontrará nunca.

¿el motivo? Siempre buscamos las razones. Para dar a Luis 10 machetazos o más, no existen los motivos.  
Está historia acabará donde acaban todas las historias de los pobres, en dolor íntimo, en dolor inhumano, en dolor injusto.

Luis solo tenía un sueño, trabajar duro en España, sin importarle las condiciones, decía que aquí, “ya no tenía nada que hacer”.
Desde aquí,  envío a Luis lo único que le puedo enviar, mis pensamientos y el poco dolor que puedo tener en comparación con el de sus padres adoptivos.

Una vida injusta desde que naces hasta que mueres.. ¿ qué más puedo decir?.
Solo que allá donde estés tengas tu recompensa de esta vida pasada.

Te deseo lo mejor, te lo mereces.