sábado, 26 de marzo de 2011
Joseph Conrad, Lord Jim
Es asombroso cómo pasamos por la vida con los ojos entrecerrados, con los oídos atenuados, con los pensamientos aletargados. Tal vez mejor que así sea; y es posible que sea ese mismo embotamiento lo que hace que, para la inmensa mayoría, la vida resulte soportable y bienvenida. No obstante, pocos son quienes no han participado nunca de uno de esos raros momentos en los que, de pronto, uno despierta y ve, y oye, y comprende - todo- antes de regresar a su plácido estado de somnolencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario