Que injusto es generalizar o encasillar a un colectivo en unas pocas características, así que no quiero hacerlo, pero si quiero explicar, después de muchas situaciones vividas, como pueden ser, al menos, con alguno-a con los que me he topado.
El ritmo “latino” es diferente al nuestro y después de muchos meses por aquí, he aprendido a tener la justa paciencia para tomar las cosas “a bien”, además que sin prisa es mucho más fácil.
Ahora, puedo decir, que parte de los Bolivianos y Peruanos parece que no saben trabajar o al menos no es algo para lo que estén preparados. No pretendo ofender, solo digo que el médico no puede practicar la carpintería, el carpintero no puede hacer de abogado y el abogado difícilmente será agricultor. Claro que con todo hay aprendizaje y gente que parece ser enseñada, pero por lo general nos preparamos para algo concreto y el Boliviano y peruano no está preparado para hacer trabajos, sobre de todo de servicios o serviciales.
He pasado por diferentes situaciones que así me lo confirman y de una forma resumida voy a explicarlo.
En un restaurante concurrido de Santa Cruz, pido una cocacola y antes de traérmela, pido el cambio por un zumo y la contestación es “ya está anotada y no se puede cancelar”…
En otro restaurante de Potosí, en la calle principal, pido un café con leche. Pido unos espaguetis que tardan más de 20 o 25 minutos en ser servidos. Pido una cocacola que enseguida anulo. El resumen es que el café con leche, llegó sin leche. Los espaguetis además de estar malísimos cobran de más y la cocacola, sin abrir y aputanda en una nota no se puede anular. Me quejo a la camarera y además de las malas caras, recibo contestaciones como “ es que quieren pagar menos”.
En otro restaurante pido unos nachos con queso. Los traen con guacamole. Me quejo, se llevan el plato y traen los mismo nachos, ahora limpios y mojados por su limpieza, con queso. Me vuelvo a quejar y dicen que ellos no hacen eso, pero los restos del guacamole están presentes y aún con la evidencia lo niegan. Desaparecen de mi vista, por no saber solucionarlo.
Quedo con un barbero, precio acordado de barba y pelo. Me corta el pelo, me pasa la “máquina” por la barba y me cobra el doble, ya que me ha realizado pelo y barba. Le digo que al menos me recorte la barba con cuchilla y con mal genio contestan “que él no hace eso”.
En un bar pido dos copas. Una tiene un dedo de líquido y la otra tres, lo normal. Me quejo y contestan con mala cara que esa es la “medida”. Pongo un vaso al lado del otro, para que la “foto” hable por si sola y no parece entender nada.
Puedo explicar muchas situaciones similares en no muchos días de estancia. Desde luego, son países maravillosos, para disfrutarlos, vivirlos, sentirlos, pero para “vivir”, para “entender”, son difíciles. No soy un pijo, al contrario, con cada día que pasa tengo menos exigencias, pero como decía, no se puede jugar a ser médico sin tener preparación para ello.
Ahora entiendo a mi sobrino, cuando coincidía en su trabajo con ellos y me decía, “puf, ya la hemos liado”. Como le discutía y ahora veo “cuanta razón tenía”.
Siento parecer desprecio, no lo es. Entiendo que hay personas que deben hacer lo que saben hacer y muchos de ellos son grandes trabajadores en lo que repito, saben hacer.
El ritmo “latino” es diferente al nuestro y después de muchos meses por aquí, he aprendido a tener la justa paciencia para tomar las cosas “a bien”, además que sin prisa es mucho más fácil.
Ahora, puedo decir, que parte de los Bolivianos y Peruanos parece que no saben trabajar o al menos no es algo para lo que estén preparados. No pretendo ofender, solo digo que el médico no puede practicar la carpintería, el carpintero no puede hacer de abogado y el abogado difícilmente será agricultor. Claro que con todo hay aprendizaje y gente que parece ser enseñada, pero por lo general nos preparamos para algo concreto y el Boliviano y peruano no está preparado para hacer trabajos, sobre de todo de servicios o serviciales.
He pasado por diferentes situaciones que así me lo confirman y de una forma resumida voy a explicarlo.
En un restaurante concurrido de Santa Cruz, pido una cocacola y antes de traérmela, pido el cambio por un zumo y la contestación es “ya está anotada y no se puede cancelar”…
En otro restaurante de Potosí, en la calle principal, pido un café con leche. Pido unos espaguetis que tardan más de 20 o 25 minutos en ser servidos. Pido una cocacola que enseguida anulo. El resumen es que el café con leche, llegó sin leche. Los espaguetis además de estar malísimos cobran de más y la cocacola, sin abrir y aputanda en una nota no se puede anular. Me quejo a la camarera y además de las malas caras, recibo contestaciones como “ es que quieren pagar menos”.
En otro restaurante pido unos nachos con queso. Los traen con guacamole. Me quejo, se llevan el plato y traen los mismo nachos, ahora limpios y mojados por su limpieza, con queso. Me vuelvo a quejar y dicen que ellos no hacen eso, pero los restos del guacamole están presentes y aún con la evidencia lo niegan. Desaparecen de mi vista, por no saber solucionarlo.
Quedo con un barbero, precio acordado de barba y pelo. Me corta el pelo, me pasa la “máquina” por la barba y me cobra el doble, ya que me ha realizado pelo y barba. Le digo que al menos me recorte la barba con cuchilla y con mal genio contestan “que él no hace eso”.
En un bar pido dos copas. Una tiene un dedo de líquido y la otra tres, lo normal. Me quejo y contestan con mala cara que esa es la “medida”. Pongo un vaso al lado del otro, para que la “foto” hable por si sola y no parece entender nada.
Puedo explicar muchas situaciones similares en no muchos días de estancia. Desde luego, son países maravillosos, para disfrutarlos, vivirlos, sentirlos, pero para “vivir”, para “entender”, son difíciles. No soy un pijo, al contrario, con cada día que pasa tengo menos exigencias, pero como decía, no se puede jugar a ser médico sin tener preparación para ello.
Ahora entiendo a mi sobrino, cuando coincidía en su trabajo con ellos y me decía, “puf, ya la hemos liado”. Como le discutía y ahora veo “cuanta razón tenía”.
Siento parecer desprecio, no lo es. Entiendo que hay personas que deben hacer lo que saben hacer y muchos de ellos son grandes trabajadores en lo que repito, saben hacer.
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