martes, 25 de octubre de 2011

Cuando el orgullo se escribe con sangre

Cuando el orgullo se viste de sangre.
El orgullo es algo que todos tenemos de una u otra manera, con medida diferente pero ahí está presente.
Cuando uno es adolescente suele creer que puede con todo y hasta la mínima molestia puede provocarle una pisada de orgullo. Se violente, se encierra en sí mismo, provocando casi siempre una injusta respuesta o cuanto menos fuera de lugar.
Con el tiempo unos siguen igual y otros van viendo que el orgullo no es más que un síntoma propio de debilidad. Un síntoma que se puede superar con la experiencia que te da pasar por diferentes situaciones. Ves que también puedes dialogar, escuchar y sobre todo “saber que igual no es tan importante”.
¿Cómo se puede dañar el orgullo? Desde luego no insultando, eso es estúpido. ¿Empujándote?, eso es solo violencia. Te lo pueden dañar haciéndote sentir mal, con palabras y actos que duelen.
Aun con el orgullo herido uno debe pensar si merece la pena, si he escuchado y entendido al otro, si hay razones suficientes y si me puedo yo hacer entender.
Es difícil en un momento de dolor encontrar la calma para decir las palabras adecuadas, pero hay que intentarlo…. Aunque al final ni eso sirva.
Cuando el orgullo se viste de sangre, todo quedará mal, para ti y seguramente para los demás.

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