martes, 25 de octubre de 2011

Si un niño juega a ser adulto

Más de una vez me he encontrado en la cola de un banco y he visto como no poca gente firma con su huella dactilar. En los alrededores veía ojos de compasión, de pena.
Yo me preguntaba si esa persona firmante con dedo, era como para tenerlo compasión ¿tiene que ser tonto por ello? Pensaba en ellos y me decía que es posible que esas personas saben mejor que nadie a que van, que deben, cuantos meses les quedan por pagar, el saldo, los intereses, hasta el nombre del señor que les atendía….o quizás no, quien lo sabe.
Pero las caras de esos ojos compasivos ¿son tontas? La respuesta en realidad podría ser muy similar a la anterior, solo que estos miran así porque muchos de ellos se creen que no son tontos y a lo mejor resulta que sí lo son.
En las escuelas enseñan a leer, a escribir, la imprescindible raíz cuadrada y que la luna se pone delante del sol ¿o detrás?.... Da igual. Si en casa no te enseñan la vida, bueno a sobrevivir, en la escuela seguro que no. Eso sí, te dan títulos.
¿Por qué cojones no enseñan los diferentes tipos de intereses que existen en el mercado bancario? ¿Cómo funcionan los plazos? ¿Cómo calcular una hipoteca?. Me imagino que es más manejable un tonto que solo vea “la buena oferta”.
Así tontos, tontos… pueden existir muchos o no tan muchos, je.
Si un adulto juega y participa en el sistema en el que vive, debe saber, poner interés, aprender a ver muchas de las situaciones con las que se irá encontrando y no dejarse llevar por la facilidad del mercado.
Si preguntas a alguien ¿Cuánto te queda de hipoteca? O ¿Qué intereses tienes?... en muchos casos la respuesta puede ser, “QUE MÁS DA, MUCHO”.
MUCHO ES TU MUCHO Y PUEDE LLEGAR A SER TU TODO.
En serio, no se debe participar a ningún juego serio si no comprendes las reglas y si insistes, hazlo primero contigo mismo y hazlo tuyo.
René c13, dice “ no es lo mismo usar Adidas, que Adidas te use”.

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